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Guerra en Irán cumple seis meses y Trump afirma que “no hay prisa” para negociar

La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán cumplió seis meses el viernes 28 de agosto de 2026, una duración mayor a la prevista inicialmente por el presidente Donald Trump, quien había dicho que la campaña militar podía resolverse en unas cuantas semanas. El conflicto continúa sin un acuerdo definitivo y con el estrecho de Ormuz todavía operando por debajo de sus niveles habituales.

La prolongación de la guerra representa un desafío político y estratégico para Trump, cuya administración ha pasado de prometer una conclusión rápida a insistir en que no tiene prisa por reanudar las negociaciones con Teherán. Mientras tanto, Washington busca aumentar la presión económica sobre Irán y limitar sus vínculos comerciales y financieros internacionales.

Trump cambia el énfasis militar por la presión económica

El gobierno estadounidense lanzó esta semana la denominada Operación Economic Outcast, una campaña que contempla nuevas medidas contra sectores vinculados con Irán, incluidos los activos digitales, la tecnología, el oro, la aviación y el transporte marítimo. El objetivo declarado es cortar las fuentes de ingresos que permiten a Teherán sostener sus actividades militares y financieras.

Trump ha defendido que los ataques y el bloqueo han debilitado al liderazgo, al ejército y a la economía iraní. Sin embargo, el paso de los meses ha complicado la promesa de una victoria rápida y ha abierto dudas sobre el costo de mantener una operación prolongada.

El estrecho de Ormuz sigue en el centro del conflicto

El estrecho de Ormuz continúa siendo uno de los principales puntos de tensión. Trump afirmó que la vía marítima permanece abierta, aunque el número de embarcaciones que la atraviesan es muy inferior al registrado antes de la guerra, lo que mantiene la presión sobre el transporte de petróleo y gas natural licuado.

Qatar y Pakistán han participado en esfuerzos de mediación, mientras Irán y Omán analizan mecanismos para mejorar el tránsito comercial. No obstante, el gobierno estadounidense no ha mostrado interés suficiente para retomar de inmediato los acuerdos preliminares que buscaban facilitar el paso por el estrecho y abrir conversaciones sobre el programa nuclear iraní.

Una guerra más larga de lo anunciado

Al inicio de la campaña, Trump describió el conflicto como una operación breve. Seis meses después, la guerra no tiene una fecha clara de conclusión y la Casa Blanca enfrenta el dilema de intensificar las sanciones, mantener la presión militar o buscar una salida diplomática.

Irán ha sufrido daños por los ataques y por años de sanciones internacionales, pero también ha demostrado capacidad para adaptarse mediante redes comerciales, financieras y de transporte. Esa resistencia complica la expectativa de que una mayor presión económica produzca por sí sola un cambio político inmediato en Teherán.

Por ahora, el conflicto entra en una nueva etapa marcada por las sanciones, la disputa por el estrecho de Ormuz y la ausencia de negociaciones formales. La administración Trump deberá definir si su estrategia busca una solución diplomática o una campaña de presión abierta, sin el desenlace rápido que había anunciado al comienzo.